YA NO SE PUEDE CRECER COMO ANTES

24 septiembre, 2014 Desactivado Por Federación Minera

YA NO SE PUEDE CRECER COMO ANTES

Lunes, 22 de septiembre de 2014 | 4:30 am Huberto Campodónico Autor

El flamante Ministro de Economía ha dicho que lo peor de la crisis ya ha pasado, tratando de dar confianza frente a la evidente desaceleración de la economía. Si bien esta es la segunda vez que el Perú enfrenta esta situación después del comienzo del “boom” de precios de los productos básicos (2004), ahora la cosa va en serio.

Esto porque, si bien la crisis financiera del 2008 se trajo abajo los precios de los “commodities”, la recuperación mundial del 2009 y 2010 hizo que estos precios volvieran a niveles altos (aunque no a los “exuberantes” de la precrisis). Esta recuperación fue posible por la aplicación de políticas de reactivación económica con impulso fiscal y monetario aplicadas en muchos países –incluido el Perú.

La dependencia de la economía peruana de la exportación de minerales no es una especie de “vara mágica”, como se trata de presentar cuando se dice “Perú, país minero”. Dice el FMI, en su reciente informe sobre Perú (1) que la inversión minera creció a una tasa anual de 32% en promedio en el periodo 2003-2012 en términos reales. Así, la inversión minera aumentó su participación en la inversión total del Perú, desde el 3% hasta el 20%.

Agrega el FMI que los precios de los metales crecieron a una tasa promedio del 16% anual, también, del 2003 al 2013. Y añade: la inversión minera se ve afectada positiva, y significativamente, por los precios globales de los metales”. Añade que la inversión privada total creció a una tasa anual promedio de 13%, superior al crecimiento de 10% que tuvo la de los sectores no mineros.

Dicho de otra manera, lo que “jala” la inversión total en el Perú es la inversión minera. Y esto tiene implicancias en el resto de sectores económicos así como en los ingresos fiscales y de divisas, influyendo en el superávit (o déficit) de la balanza comercial y de la cuenta corriente.

Las previsiones para los próximos años indican que la inversión minera seguirá siendo importante. El BCR, en su reciente Reporte de Inflación, dice que de los US$ 46,000 millones en inversiones previstas del 2014 al 2016, el 41% provendrá de proyectos mineros y un 13% adicional de proyectos de hidrocarburos.

Así, la consolidación del sector primario exportador continúa viento en popa. Ahora bien, que estas previsiones permitan decir que “lo peor ya pasó” está por verse. Esto porque ahora la situación internacional no es igual a la del 2008-2009, ya que la “remontada” post crisis fue momentánea y el cuadro de desaceleración global continúa, lo que afecta los precios de los metales.

Las proyecciones del Banco Mundial (Commodity Markets Outlook, julio 2014) dicen: en dólares constantes del 2010, el precio del cobre baja de US$ 3.14 a 2.48 por libra del 2013 al 2025, mientras el oro pasa de US$ 1,330 a 885 por onza en el mismo periodo. Estos son, recordemos, los principales productos de exportación minera.

El quid de la cuestión para el auge de este modelo no solo es que los precios estén altos (ciertamente las proyecciones del BM dicen que los precios están por encima de los niveles pre-boom del 2004), sino que crezcan continuamente, como lo hicieron en el 2003-2012, a una tasa promedio anual de 16%, mencionada antes. Y eso no es lo que va a suceder.

Lo expuesto no es sino una recapitulación de algo que muchos analistas económicos vienen diciendo desde hace muchos años: hay que aprovechar los años de las vacas gordas de precios de los minerales para generar el auge de las ventajas competitivas, promoviendo inversiones en sectores distintos al primario exportador, que tengan mayor valor agregado, eleven la competitividad y puedan crear empleos de calidad.

Eso es lo que plantea el Plan Nacional de Diversificación Productiva promulgado el 28 de julio pasado, en sus ejes principales. Tiene sin embargo el problema de que persiste en señalar que las trabas para la inversión privada son los llamados “sobrecostos laborales”, cuando en realidad el fondo es, justamente, que los diversos gobiernos han creído que el “boom” de precios de los metales no tenía cuándo acabar.

Recordemos que solo el año pasado, en el II Trimestre, la inversión privada alcanzó el 23.8% del PBI, la cifra más alta de los últimos 20 años. Con ese “piloto automático” no se hablaba de “sobrecostos laborales”. Desde esa fecha, no es que haya caído mucho (en el II Trimestre 2014 está en 23.2%), sino que ya no crece como antes.

El problema es que el gobierno, en lugar de poner las principales balas en una verdadera reforma del Estado (no solo de las “islas de eficiencia”) y promover la diversificación de la actividad productiva (como la industria petroquímica y los fertilizantes) ha optado por el expediente, de un lado, en alegrarse por la próxima entrada en producción de más proyectos mineros (Tocomocho, Las Bambas) y, de otro, en dar las mayores facilidades a nuevos proyectos mineros y petroleros (la “permisología”)  a la vez que se plantea recortar aún más los derechos de los trabajadores (los “sobrecostos”).

Esas balas no van hacia la diversificación productiva sino que tratan de relanzar un modelo fallido, que ya no puede crecer como del 2003 al 2012.

Comentario FNTMMSP.

Como era de esperarse. Ya no hay quien lleve los comentarios ni suba  a la Web estos análisis, que resultan interesantes para los mineros, sobre todo tomando en cuenta que es necesario estar informados para preveher las futuras confrontaciones laborales que indudablemente se habrán de producir, cuando los economistas  y tinterillos económicos de las empresas propongan reducciones en las relaciones de trabajo y cuando se  pongan tercos para atender las reclamaciones laborales de los trabajadores.

Las dirigencias sindicales deberían estar alertas y priorizar estos análisis, estudiar propuestas de cómo mejorar los índices productivos y de productividad para equilibrar la balanza y así esterarían en mejores condiciones para  negociar con la patronal de igual a igual, conociendo precios, producción, contratos maquinaria operativa y saber descartar la maquinaria obsoleta que da problemas y hace  que se inflen los costos de producción para beneficiar a terceros, que muchas veces están amarrados con los mismos funcionarios de la empresas y por allí sacan su tajadita. Esto y mucho más  se pueden hacer si es que realmente se actúa con transparencia y con toda oportunidad. Lo Cortez no quita lo valiente y no siempre se tiene que ingresar a Negociar con el Pie en Alto, como hemos visto últimamente nada de esto orienta, solo un poco de agitación y verborrea anarcosindicalista de Pitonizos dirigentes que creen que lo saben  todo y plantean huelgas hasta por quítame esta paja. Tómalo con calma y con madurez visionaria.